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Saturday, March 13, 2010
Nuestro Proyecto

Nuestro proyecto, ya saben, estaba centrado hasta ahora en la vivienda; pero ahora vamos mas allá. Nuestro ámbito de actuación ha pasado a abarcar otros pilares de una vida digna y en condiciones, como son el trabajo, la educación y la salud. Éstos son los que por ahora componen el Programa DIF. Con esta voluntad de acción multidisciplinar lo que pretendemos es crear unas condiciones mínimas que sirvan de motor de arranque a una vida familiar que puedra funcioar y evolucionar por si misma, sin depender de la limosna o la subvención. Debemos facilitarles la llave del progeso, el arado para que sean ellos los que labren sus tierras y obtengan por si su propio fruto; porque de su fe en ellos mismos dependerá su desarrollo.

Un 50% de las casas son otorgadas con Fondo Social, que se nutre de ONGs, particulares y programas de recursos propios.

 Viviendas para los sin-techo nace en Gandia, en la provincia de Valencia, en agosto de 2000; y lo hace para apoyar desde España un proyecto que se desarrolla a miles de kilómetros de aquí, en Guayaquil (Ecuador), de la mano de Roberto Costa, y que está basado en la vivienda, como agente aglutinador de una vida familiar digna.
 Hogar de Cristo nació,hace ya 32 años, con la idea de construir viviendas, como principal motor de un desarrollo familiar digno y en condiciones. Esta institución consiguió montar una fábrica de casas prefabricadas a bajo coste, con materiales autóctonos, como son la madera y caña de bambú. Su producción en Guayaquil alcanzó las 50 casas diarias; actualmente, construye 12.000 casas de caña y madera al año, y, hasta hoy, han costruido ya mas de 82.000 viviendas.
Las casas cuestan 456dólares, que cubren un 70% en materia prima, un 20% en obreros y un 10% en aministración. Pero la miseria de algunas familias es tal que, en determinados casos especiales, se les otorga la casa gratuitamente o a un precio muy reducido, con lo que la existencia de un déficit es casi inevitable.
De los beneficiarios de estas viviendas, el 99% son mujeres y el 45% jefas del hogar,  puesto que la mujer es el núcleo de la familia y la que sostiene la responsabilidad de los hijos. La compra de una de estas viviendas les obliga a realizar un pago inicial y unos pagos mensuales, para cancelar el total en tres años. Para que nos hagamos una idea, a Hogar de Cristo acuden, diariamente, unas 120 personas, de las cuales un 85% consigues ser beneficiarias. Un 50% de las casas son otorgadas con Fondo Social, que se nutre de ONGs, particulares y programas de recursos propios.
Esta solución habitacional se convertía en la única que, hasta el momento , ha dado cobertura a parte del déficit de más de 1.500.000 de viviendas que tiene el país.

¿Por qué construimos casas?

La ciudad costera de Guayaquil, donde se centra nuestro proyecto, es la más poblada del país; dato éste de especial relevancia si tenemos en cuentra que la presión demográfica ha incrementado sus problemas de infraestructura y urbanismo. Todos esto se ha traducido en la proliferación de zonas marginales, asentadas, muchas veces, sobre marismas y zonas pantanosas. Un 60% de estas casas carecen de servicios de alcantarillado y agua potable.

Todo esto ha situado a la ciudad de Guayaquil en el tercer puesto de la lista de ciudades con precariedad habitacional, es decir, con menos casas por habitante.
El valor de la vivienda mínima de cemento de cemento de 36 metros cuadradoses de unos 2.000 dólares, sin contar el terreno e infraestructura; una cifra que no está al alcance de un 70% de ecuatorianos, que vive sumido en la pobreza.

En una región en la que mas del 50%de los niños menores de cinco años sufre desnutrición crónica, la tasa de mortalidad quintuplica la española, y un largo etcétera, el propósito es proporcionar viviendas dignas que, además, propicien la integracion social de este sector de los sin-techo, y en las que el índice de hacinamiento y promiscuidad desaparezca de sus vidas.


 Microcréditos:

¿En qué consisten los microcréditos? Son pequeños préstamos que se asignan a las personas con falta de medios, con el fin de multiplicar los efectos de los recursos e iniciativas de la comunidad. Suponen un apoyo económico y alientan programas de base comunitaria en materia de salud, educación  y capacitación en liderazgo, todo, fundamentalmente, en beneficio de la mujer, gran administradora y cabezilla familiar,  y, por consiguiente, en beneficio de toda la familia. Puesto que esta gente no es sujeto de crédito por parte de las entidades bancarias, este programa les asigna un dinero para que puefan montar pequeños negocios, ahorrar y así, mejorar sus condiciones de vida.

El primer paso, tras la asignación de sus respectivos créditos es la formación de Bancos Comunales, formados por equipos de unas diez mujeres cada uno, todas ellas usuarias de viviendas de Hogar de Cristo. Una vez formados, se les asigna a cada una de las mujeres un préstamo individual de 92 dólares, de los cuales tres serán de ahorro obligatorio.

Con este dinero, cada miembro del "equipo" se monta un pequeño negocio (panadería, peluquería...) y con el dinero que saque de éste pueden devolver el crédito y ahorrar un dinero que se suma a su ahorro vinculante de 3 dólares. Si alguna de las mujeres no paga su parte, el Banco Comunal debe ponerlo; es decir, que la responsabilidad del pago se comparte entre todos los miembros, de tal forma que entre todas se ayuden para que sus respectivas iniciativas vayan adelante. Esta vinculación entre la deduda de una de las compañeras del Banco Comunal y el resto del grupo hacen que sus componentes se comporten como un verdadero equipo de trabajo; así, si ven que el negocio de alguna de ellas no funciona, procurarán ayudarla a progresar, puesto que el beneficio de cada una de las integrantes del Banco repercute en la prosperidad colectiva.

A los cuatro meses tienen que haber devuelto la totalidad del crédito y si han cumplido todas las condiciones, han montado sus negocios y lo desean, se les hacer otro crédito mayor.
Hasta el momento, se han logrado formar 170 bancos comunales desde febrero de 2002, con una total de 3247 mujeres beneficiadas.

 Se trata de enseñarles un oficio, a trabajar en equipo, pero, sobretodo, a ganarse su propia independencia como mujeres y a creer que pueden salir por si mismas de la miseria en la que viven, aumentando así su autoestima y su dignidad como personas.

Salud y Educación:

La Salud y la Educación son derechos de todos los ciudadanos, derechos públicos y gratuitos según la Constitución Política Ecuatoriana. Pero la realidad práctica es otra, ya que el servicio no puede garantizar la calidad ni tan siquiera llegar a tantos que lo necesitan, por la enorme cantidad de sectores ermergente, el hacinamente y el hacer de estar gentes.

En cuanto a la salud, los centros públicos atienen gratuiramente en consulta general - aunque cobran unos centavos por consulta-, pero si necesitan - como es obvio que la maoría lo necesita - un chequeo, análisis o demás, tienen que irse fuera del centro a hacerlos, lo que les cuesta, pues, un dinero.
En cuanto las operaciones olas medicinas, también hay que pagarlas. La decisión está en manos del Servicio Social, que se encarga de comprobar el nivel económico del usuario y ver si puede pagar o si se le presta el servico de forma gratuita. En este último caso, los beneficiarios tienen que hacer frente a las enormes listas de espera, el hacinamiento, la falta de camas, etc.
Por ello, Hogar de Cristo se ha puesto en marcha en esta materia. Ha conseguido la colaboracion de Anesvad para construcción de seis subcentros de salud en los sectores marginales y convenio con elestado para que estos subcentros sean atendidos por médicos estatales. Tambien se consiguio que Farmaceúticos Mundi colabore con la entrega de medicamentos. En estos centros se ha puesto en marcha por medio de SOLCA (Sociedad de Lucha Contra el Cáncer) una campaña de difusión con información y prevención sobre el cáncer.

Además, Hogar de Cristo posee la sección de Compartir que se encarga de la parte de asistencia de los usuarios de una de sus viviendas. En la misma entrada a la Institución tienen una consulta que atiende, por 60 centavos, tanto a los que vienen a pedir casa como a los que ya la poseen. Esta consulta cuenta con Medicina General, Ginecología y Psicología y Orientación Familiar. Aquí se atienden entre 100 y 150 pesonas diaris. Hogar de Cristo también cuenta con un comedor para asistir a estas personas, por 10 centavos tienen el desayuno y por 15 la comida.

Compartir tiene en marcha cuatro programas de salud o asistencia: 

-El programa Volver a Ver: en este programa, un doctor realiza operaciones de cataratas en su consulta a aquellos que llegan de Compartir. El coste de esta operación es de 1200 $, pero este hombre cobra un máximo de 80 $ para los medicamentos o las lentes. Realiza un total de 2 operaciones semanales.

-Plan Esperanza: es un programa que atiende casos de malnutrición en madres embarazadas y niños. Se atiende a unas 30 madres, a las que se les ayuda con una bolsa de comida - valorada en 10 $ - por tan solo 2$ y a 50 niños: 10 niños de 0 a 1 años de edad, de forma mensual, y 40 entre 1 y 6 bimensualmente; a todos ellos se les sumunistran también complejos vitamínicos. Este programa está auspiciado por la Archidiócesis.

-Proyecto Antal: es una programa que posee un presupuesto de 200$ para casos críticos de operaciones o medicamentos. Algunos casos poseen una subvención directa de alguna ong, como Viviendas para los Sin Techo - España - en el caso de la operación de corazón de Jorge Luis Juma Juma, o de la pequeña Johana.

-Programa Nuestros Niños: consiste en unas sesiones de información y ayuda a las madres acerca de la estimulación de las psicomotricidad en niños de entre 1 y 5 años.
 

Todos estos programas hacen que la sección Compartir sirva de puente o medio de acceso de los sectores más desfavorecidos a la salud.

En cuanto a la educación, Hogar de Cristo ha conseguido que la Fundación Coca-Cola construya dos escuelitas y todo el material - sillas , mesas, pizarras, etc - en sectores pobres. En algunos otros centros se ha conseguido personal para dar clases de Bachillerato a personas adultas domingos. Por otro lado, Hogar de Cristo cuenta con una sección - muy dependiente de los ingresos en donaciones - para Becas de Ayuda Escolar, para comprar mochilas, útiles de escuela y dor pares de zapatos. Esta ayuda ha estado hasta la fecha a cargo de Hogar de Cristo, pero se ha conseguido que sea subvencionada por la Fudación PierMaria. Éste año se han conseguido mochilas para 3500 niños y zapatos para 2500.
También se subvenciona a los usuarios con la mitad del importe del pago mensual escolar ( de 4$ se subvencionan 2$ ) y el almuerzo escolar a los más necesitados.
 

¿Cómo podemos ayudarles desde aquí?

Dos son las modalidades de ayuda que desde España utilizamos para ayudar a las familias sin-techo. Una, el apadrinamiento, y la otra, los donativos. La primera de ellas es determinante; mediante la gestión de VPST, vosotros podéis apadrinar a una familia por sólo 40 céntimos de euro al día (66 pesetas de las de antes). En total, 12 euros al mes, con los que estaréis ayudando a: no sólo financiarles la obtencion de una casita, sino a todo lo que ello conlleva, como es el fin del hacinamiento en sus chabolas, la promiscuidad y comienzo de una vida familiar en condiciones. Estaréis, así, financiando algo más que cuatro paredes y un techo; estaréis ayudando a crear un ambiente que sea el caldo de paredes y un techo; estaréis ayudando a crear un ambiente que sea el caldo de cultivo idóneo para futuros ecuatorianos con esperanza en el futuro, que crean que tienen por fin algo por lo que luchar y seguir adelante, un punto de partida sobre el que edificar sus vidas.
El costo de nuestras viviendas es únicamente el de los sueldos, maquinarias, luz, agua y materiales con los que fabricamos. Es decir, que nuestra producción se comercializa a precio de costo.
La otra modalidad de ayuda son los donativos. Éstos irán destinados íntegramente a Hogar de Cristo, mediante Viviendas para los sin-techo. Cualquien ayuda, por mínima que aquí nos pueda parecer, allí será recibida, cuando menos, con necesidad.
 

 

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